Ciencia y tecnología: Crisis, organización y lucha

En el marco del Día del Investigador y la Investigadora Científica, autoridades del sector debatieron en la UTN La Plata acerca del presente y el futuro del sistema científico nacional. Los exponentes llamaron la atención sobre la importancia de sostener políticas de largo plazo y de conformar una organización intersectorial que permita enfrentar el desfinanciamiento que está llevando a cabo el Gobierno de Milei.

Por Nadia Luna  
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Agencia TSS – Como cada 10 de abril, esta semana se celebró el Día del Investigador y la Investigadora Científica en honor al natalicio de Bernardo Houssay, médico y científico argentino que fue el primer latinoamericano en ganar un Premio Nobel de Medicina, en 1947. Su contribución fue tan relevante que, en 1982, la UNESCO designó esa fecha como Día Mundial de la Ciencia y la Tecnología. Este año, la efeméride tuvo un sabor agridulce en la Argentina debido a las políticas de desfinanciamiento que está llevando a cabo el gobierno de Javier Milei en el sistema científico tecnológico y en las universidades públicas, además de los despidos masivos en organismos estatales.

En el mismo sentido, un día antes, las y los rectores de las 73 universidades públicas del país convocaron “a defender la educación pública, la ciencia y el sistema universitario” durante el plenario del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) que se celebró en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Allí, resolvieron llamar a una gran movilización para el próximo 23 de abril que reunirá a docentes, no docentes, estudiantes y a todos los miembros de la sociedad que quieran sumarse al reclamo, mientras afirmaron en un comunicado conjunto que “todos los problemas que tenemos se resuelven con más educación”.

En este contexto, la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria de la UTN Facultad Regional La Plata y la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología realizaron una charla debate en dicha universidad para conversar sobre el presente y el futuro del sistema científico nacional. Los expositores fueron la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis; el secretario de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Nicolás Rendtorff ; y el secretario de Ciencia, Tecnología y Postgrado de la UTN La Plata, Gerardo Botasso; mientras que el rol de moderador lo tuvo el investigador Santiago Liaudat (UTN y UNLP).

“A pesar de que tenemos una ley que proyecta un crecimiento del financiamiento para ciencia y tecnología hasta 2032, hoy el plan del Gobierno de Milei es de destrucción de la educación pública y la ciencia nacional. Pero esto no es solo un reclamo sectorial, sino que involucra a la universidad y al sistema científico como artífices centrales de más igualdad y desarrollo, mayor competitividad y producción”, sostuvo Botasso. Luego, citó algunos ejemplos de leyes que salieron por consenso de todo el arco político argentino, como la Ley 25.922 de Promoción de la Industria del Software (2004) y la Ley 26.270 de Promoción de la Biotecnología Moderna (2007), así como la puesta en marcha de políticas de Estado como el Plan Nacional Satelital, que fue desde la puesta en órbita del Pehuensat-1 (2007) hasta la construcción y lanzamiento de los ARSAT 1 y 2 (2014–2015).

Botasso recordó que tras el fin de la convertibilidad de los ‘90, comenzó en la Argentina la construcción de un sistema científico orientado a la reactivación productiva local, lo que lo convirtió en un sector en estrecha interacción con actores del sector productivo, como cooperativas, economías informales, pymes e industrias. Es por ello que el funcionario considera que es fundamental que la defensa de la ciencia argentina se encare de forma intersectorial.

Además, señaló: “Creo que hay una cierta responsabilidad en haber dado por hecho que lo que construimos durante los últimos años era para siempre. Tenemos que hacer una revisión sobre lo que hicimos y también una reflexión sobre cómo podemos llegar a los más jóvenes. El festival de este fin de semana (en referencia a “Elijo Crecer”) fue fabuloso porque implicó estar en medio de la comunidad y encontrarnos con otros que están en la misma lucha”.

 

La charla debate fue organizada por la Secretaría de Cultura y Extensión Universitaria de la UTN Facultad Regional La Plata y por la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología.

Serquis comenzó su presentación aclarando: “Soy la presidenta de la CNEA, por ahora”, ya que no sabe si continuará en el cargo debido a la crítica situación que atraviesa el organismo y el sector nuclear en general. “El presupuesto para este año debería ser de 40.000 millones de pesos pero hasta ahora tenemos asignados 20.000 millones, de los cuales solo nos pagaron unos 2000. Además, la semana pasada echaron a 69 trabajadores de una subcontratista de Nucleoeléctrica Argentina, encargada de la construcción del CAREM. A eso hay que sumarle que nuestros jóvenes empiezan a irse a trabajar a otros países: ya tuvimos 18 renuncias”, contó la doctora en Física.

En su presentación, realizó un recorrido sobre las diversas aplicaciones que tienen los desarrollos del sector nuclear, que se caracteriza por ser un ejemplo de una política de Estado que comenzó en 1950 con la creación de la CNEA. “La tecnología nuclear es lo que se llama ‘tecnología tecnologizante’, se diversifica hacia otras áreas para colaborar en tener una industria basada en conocimiento. La CNEA forma parte de un ecosistema nuclear con todas las empresas que se fueron desprendieron –como INVAP–, que nos han permitido ser parte del grupo selecto de países que tiene acceso a esta tecnología de gran interés geopolítico”, indicó.

Serquis mencionó algunos de los grandes proyectos en curso, como el CAREM 25, primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina; el RA 10, reactor multipropósito que busca multiplicar por diez la capacidad de producir radioisótopos, marcadores esenciales para el diagnóstico de enfermedades y para el tratamiento de algunos tipos de cáncer; y el Centro de Protonterapia, único en América Latina, destinado a diversas aplicaciones de medicina nuclear.

Además, la investigadora aprovechó el debate para expresar una autocrítica: “creo que quienes perseguimos el mismo modelo de desarrollo del país nos equivocamos en dejar de lado la revolución productiva que planteaba este modelo por mezquindades personales que se pusieron por encima de la construcción colectiva. Tenemos que volver a pensar colectivamente, desde nuestras diferencias pero con un objetivo común”.

A su turno, Rendtorff  invitó a reflexionar sobre el crecimiento que tendrían hoy otros sectores si hubieran tenido una política sostenida de financiamiento durante décadas, como la ha tenido el sector nuclear. “Imaginemos cuántos institutos y profesionales tendríamos si se hubiera hecho lo mismo con la cadena de valor agroindustrial, con la salud, con el sector farmacéutico; si hubiéramos tenido una política sostenida durante 50 años, pública, federal y con una identificación territorial bien fuerte”, propuso. “Sin embargo, lo poco que nos ha mostrado el Gobierno es una política de motosierra, de licuadora y de freezer, porque ha paralizado el sistema científico argentino”, dijo.

Para finalizar, Liaudat llamó a construir un tejido solidario entre distintos sectores, como ciencia, universidad, sindicatos, organizaciones, periodismo y empresarios, como forma de enfrentar la crisis económica, social y cultural que atraviesa el país.

“Nos duele cada despedido y cada línea de investigación que se corta pero no estamos vencidos. La defensa es fundamental pero también hay que pasar a la ofensiva, hay que marcar la agenda, y eso requiere una estrategia y planes de acción. La organización es lo que nos hace fuertes y creo que es importante multiplicar instancias de debate porque hay compañeros que aún no entienden que hoy la prioridad no es sacar un paper nuevo, ya que quizás, si no hacemos frente a la situación actual, el sistema científico como lo conocemos deje de existir en unos años”, finalizó.

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