Liliana Durán: “Nos preocupa la pérdida de recursos especializados en ARSAT”

Entre amenazas de privatización y reformas estatales, ARSAT perdió más de 30 empleados y sus trabajadores reclaman por un ajuste salarial, adeudado desde diciembre. En diálogo con TSS, Liliana Durán, delegada gremial de FOETRA, el sindicado de las telecomunicaciones, se refiere a esta situación y advierte sobre lo que representarían para el Estado la pérdida de estas capacidades productivas.

Por Vanina Lombardi  
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Agencia TSS – Liliana Durán es especialista en informática, con una extensa trayectoria de trabajo en el sector de telecomunicaciones y en empresas estatales. A fines de la década del 80 comenzó a trabajar en la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL), que brindaba servicios de telefonía en todo el país, y atravesó en persona el proceso de privatizaciones que por entonces impulsó el gobierno de Carlos Menem.

Tras la privatización de esa empresa pública, en 1990, Durán fue reubicada en Telecom, adonde llegó a ser lider de proyecto hasta que renunció por cuestiones personales, en el año 2000. Poco tiempo después volvió a trabajar en esa misma compañia, nuevamente como progamadora de un lenguaje “raro”, tal como ella misma lo describe, para un área que le permitió conocer en profundidad los sistemas de fibra óptica y la red nacional de fibra que abastece a todo el país.

En 2013, se enteró que estaban buscando profesionales para ARSAT y decidió renunciar a Telecom para volver a una empresa pública. Desde entonces, se desempeña en el sector de la Red Federal de Fibra Óptica (REFEFO) de ARSAT. Además, es delegada gremial de la Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina (FOETRA), el sindicado de las telecomunicaciones, por tercera vez consecutiva, desde el 2015.

¿Qué la motivó volver a trabajar en una empresa pública?

En Telecom, trabajaba en la parte de fibra óptica, y ARSAT me parecía súper interesante por las dimensiones que tiene a nivel de la fibra y porque es un negocio distinto al resto de los operadores, ya que es mayorista de mayoristas y tiene una importancia muy fuerte en las provincias, adonde están todos los proveedores de internet y las cooperativas. Por eso también la relevancia social que tiene esta empresa, ya que llega a los lugares más aislados y les permite mantenerse conectados y comunicados.

¿Cuál es la relevancia y el rol social del sector de fibra en el que se desempeña?

Esta unidad de negocios fue creada con el objetivo de llegar con comunicaciones a toda la Argentina, sobre todo a lugares donde las empresas privadas, como Telefónica, Telecom, Claro y otras más chicas, no llegan. Hoy, la REFEFO tiene 35.000 kilómetros, es la de mayor extensión de un único proveedor en todo el país y una de las más grandes del mundo. Aún así, todavía no se llega a cubrir ni la cuarta parte de las poblaciones, ya que en la Argentina hay alrededor de 10.000, entre ciudades grandes, chicas, medias y parajes, y la REFEFO cubre alrededor de 1300, a las que se suman unas cientos más que cubren otras empresas. Por otro lado, también está el rol de la fibra dentro de las otras unidades de negocios, que es muy importante.

Sede de ARSAT en Benavídez, en la provincia de Buenos Aires.

¿Por ejemplo?

Damos servicio interno por medio de fibra para la Televisión Digital Abierta, la TDA, que es otra de las unidades de negocios de ARSAT. La TDA es una red de 101 estaciones de televisión, de acceso libre y gratuito desde cualquier televisión de última generación, que cubre más del 80% de la población nacional. Cuenta con una grilla de alrededor de 30 canales, entre los cuales están los canales del Estado, obviamente, como la Televisión Pública, Encuentro, Paka Paka, DeporTV, CineAR y TecTV, y se suman localmente lo que se llaman inserciones locales, que son canales de las universidades, por ejemplo, qué de acuerdo a la necesidad y al apoyo de cada provincia, recibe un aporte para poder solventar costos de mantenimiento. Pero las cuatro unidades de negocios se interconectan y hay servicios que las atraviesan a todas.

Las otras unidades de negocios, junto a las de fibra y TDA, que ya mencionó, son la de satélites y Data Center.

Sí, la de satélites es la unidad fundacional, cuando se estatizó la empresa en el año 2006, y el Data Center es uno de los más grandes que hay en América Latina. Allí se alojan servicios de datos y aplicaciones, básicamente para empresas privadas que necesitan hospedar servicios o servidores. Además, brindamos soporte y monitoreo.

¿Esos servicios se ofrecen a todo tipo de empresas?

Sí, sobre todo empresas como Aerolineas Argentinas, AFIP e INDEC. Gran parte del cómputo de los censos, por ejemplo, se hace en servidores de ARSAT. Normalmente, los servicios incluyen back up, para evitar fallas o cortes en la conectividad. Esa es una buena práctica, que es imprescindible para competir en el mercado, porque hoy la conectividad no se puede cortar nunca.

Pero también llegan a clientes privados, ¿no?

Sí. La mayoría de los clientes de ARSAT son privados. Incluso, los grandes operadores de telecomunicaciones contratan servicios de ARSAT para llegar a lugares que para ellas no son rentables. Por eso, ARSAT tiene un fin social, porque instala infraestructura y contenido que luego lleva otro operador, con el fin de llevar un beneficio al cliente final. El rol del Estado no es lucrar, sino desarrollar las áreas. Entonces, si el Estado va en forma conjunta con el privado, el objetivo se cumple. Volviendo a la pregunta, gran parte de la facturación de ARSAT viene de la parte privada. Por eso, la empresa no se puede expandir porque no hay inversion, pero los gastos corrientes los recupera a partir de los abonos que tiene con los privados.

«El Gobierno está desfinanciando y una empresa como ARSAT, sin inversiones, es una empresa condenada a la vegetación. Estamos tratando de sostenerla pero si ARSAT no sigue va a haber una degradación muy grande que terminará en el usuario común que logró conectividad», dice Durán.

¿Qué la llevó a postularse como delegada gremial en 2015?

En ese momento, había asumido Macri y estaban despidiendo gente. En una oportunidad, el sindicato se movilizó hasta la empresa y me llamó la atención que no había una respuesta del resto de los compañeros. Entonces pregunté y me dijeron que la semana siguiente habría elecciones de delegada, que por qué no me postulaba. Mi primera reacción fue de sorpresa, me parecía impensable, y acá estoy como delegada, en mi tercer mandato.

A mediados de este mes realizaron una manifestacion ante la Jefatura de Gabinete de Ministros. ¿Cuáles son las principales preocupaciones que tienen a nivel gremial?

En este momento, el tema salarial. Nuestras paritarias siempre estuvieron atadas a las de las telco, que son las empresas de telecomunicaciones, pero desde diciembre nos dijeron que, como somos una empresa del Estado, nos consideran como empleados públicos, que están sin paritarias, los aumentos son por decreto con cifras irreales. Por eso, decimos que, al día de hoy, nos están adeudando el equivalente a casi seis sueldos. A su vez, este tema se judicializa a través del sindicato, porque hay una situación de urgencia y otra de fondo. La de urgencia es que si nos consideran estatales nos tienen que pagar el último tramo del 2023, que no nos actualizaron. La de fondo es que nosotros somos telco, y la negociación de paritarias tiene que ser como tal.

ARSAT era una de las empresas públicas que figuraba en el listado a privatizar en el proyecto de Ley de bases, aunque fue eliminada.

Sí, pero el hecho de que se haya sacado de ese listado de empresas privatizables no significa que quedó a salvo. Nos sacaron de la lista, pero en realidad tenemos la posibilidad de que se venda un 49% de la empresa, aunque para eso es necesario seguir un proceso determinado y tener la aprobación del Congreso, lo que en caso de querer hacerlo demoraría unos años. Por eso, nuestra preocupación actual es la pérdida de los recursos más especializados, que son irrecuperables. Los sueldos quedaron muy por debajo del mercado y, hasta el día de hoy, ya se han ido más de 30 compañeros sobre una planta de 700 empleados. Eso es mucho, estamos en una etapa crítica en cuanto a recursos humanos. Al mismo tiempo, los proyectos quedaron parados y no hay un claro objetivo de hacia dónde va la empresa.

Y eso, acompañado por la falta de financiamiento que mencionó antes.

Claro. Esa es la batalla que sigue. El Gobierno está desfinanciando y una empresa como ARSAT, sin inversiones, es una empresa condenada a la vegetación. Estamos tratando de sostenerla pero si ARSAT no sigue va a haber una degradación muy grande que terminará en el usuario común que logró conectividad. A veces hacemos una analogía con esa famosa frase de los ´90, referida a los ferrocarriles: “Ramal que para, ramal que cierra”. Algo parecido va a pasar acá, porque todos los gastos de mantenimiento terminan siendo afectados, se empiezan a recortar cosas y a reducir funciones vitales. En el camino mataste un montón de capilaridad que tiene esa red federal que está llegando adonde nadie va a llegar, y nadie va a compensar eso. ARSAT existe, justamente, porque había una deficiencia en llegar a esos lugares de la Argentina que no eran rentables. Hay que regresar al rol del Estado en ese sentido, hay que mejorar la función estatal pero no recortarla, porque de ese modo, lo que estás haciendo, es reducir la posibilidad de crecimiento y desarrollo de lugares que también son argentinos.

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