El vínculo del software

La Fundación Sadosky presentó los 16 proyectos ganadores de una convocatoria para consorcios conformados por grupos de investigación y empresas, a través de la cual se repartirán 100 millones de pesos con el objetivo de crear aplicaciones de software innovadoras. Fueron seleccionadas iniciativas para salud, agroindustria, planeamiento urbano y energía, entre otras.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – El segmento que se conoce como economía del conocimiento es visto como uno de los más atractivos por su potencial para generar empleo de calidad, por la relevancia que tiene la programación en el mundo actual, por ser una industria menos contaminante que otras y debido a su creciente capacidad exportadora. Sin embargo, siempre se corre el riesgo de que la Argentina quede relegada a un lugar de mano de obra barata para empresas de software de países centrales, y que los beneficios no derramen en otros sectores de la economía. Una de las formas de evitar eso es que se creen empresas y desarrollos innovadores locales.

La Fundación Sadosky presentó los 16 proyectos ganadores de la convocatoria “Soluciones Innovadoras para Desarrollo de Software”, a través de la cual se repartirán 100 millones de pesos a consorcios conformados por  equipos de investigación y empresas, para que en el lapso de un año se desarrolle un producto de software aplicado a una problemática en particular. Estos proyectos van desde el uso de inteligencia artificial para detección de tumores en imágenes del cerebro hasta el desarrollo de un robot para iluminar cultivos de frutilla con luz ultravioleta (UV) y así evitar el uso de pesticidas químicos.

“La convocatoria fue una invitación a las empresas a presentar un desafío. El equipo de vinculación seleccionó a los grupos de investigación que fueron presentados a las empresas y se armaron las parejas que se fueron perfeccionando”, dijo Fernando Schapachnik, director ejecutivo de la Fundación Sadosky.

Además de autoridades de la Fundación Sadosky, estuvieron presentes la presidenta del CONICET, Ana Franchi, el presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Software (CESSI), Sergio Candelo; y el presidente de la Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina (CICOMRA), Noberto Capellán.

Durante la presentación de los proyectos elegidos en esta convocatoria en conjunto con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT), surgió desde el público la pregunta sobre cuál es el incentivo para los investigadores de CONICET para participar en este tipo de desarrollos, ya que que les haría desatender su producción de publicaciones científicas, por la que son evaluados para su promoción. La titular de ese organismo, Ana Franchi, explicó que desde la gerencia de Evaluaciones del CONICET dictarán nuevas reglas para la promoción del año próximo, para considerar tanto las actividades de transferencia tecnológica como las tareas de gestión en dirección de institutos y la evaluación de pares. Franchi admitió que este cambio de criterio no es fácil trasmitir a las comisiones evaluadoras pero sostuvo que hay que reconocer las nuevas tareas que se considera que debe hacer un investigador.

El proyecto para el desarrollo de un robot para aplicación de luz ultravioleta en cultivos de frutillas surgió de un proyecto anterior en el que se aplicó luz UV en hospitales para eliminar el virus SARS-COV2. El equipo estuvo formado por la empresa Teembu y el Instituto de Investigaciones en Señales, Sistemas e Inteligencia Computacional (SINC) de la Universidad del Litoral (UNL) y el CONICET. Actualmente, el grupo está aplicando la luz UV con un equipo manual pero notaron que es difícil conseguir mano de obra para la aplicación durante la noche y que además sería más efectivo y seguro hacerlo con un robot que no sea afectado por este tipo de luz, que puede causar quemaduras similares a las de la exposición al sol en caso de que no se cumplan con los resguardos necesarios. El sistema permite eliminar hongos, ácaros, arañuelas e insectos sin la aplicación de insecticidas químicos y con un costo menor, ya que la inversión en el equipo podría ser recuperada en dos o tres campañas.

Santiago Romero Ayala, bioingeniero y cofundador de Teembu, le contó a TSS sobre cómo se pusieron en contacto con el equipo de investigación: “En la UNL hablamos con los referentes de vinculación tecnológica para pedirles ciertos perfiles para desarrollar esto y nos presentaron a gente que sabía de robótica y nos podía ayudar a aplicar luz UV en los espacios de salud”. Una vez finalizado ese proyecto, que contó con financiamiento de la Agencia I+D+i en el marco de las acciones para hacer frente a la pandemia, se pusieron a trabajar en conjunto para buscar nuevos proyectos y encontraron esta aplicación en el agro. El financiamiento de la Fundación Sadosky les permitirá contar con 6 millones de pesos para contratar a tres investigadores durante un año, con el objetivo de lograr obtener un producto patentable.

Los proyectos seleccionados van desde la aplicación de inteligencia artificial para detección de tumores en imágenes del cerebro hasta el desarrollo de un robot para iluminar cultivos de frutilla con luz ultravioleta (UV) y así evitar el uso de pesticidas químicos.

Otro de los proyectos seleccionados es el de la empresa Urbanair, en conjunto con el Instituto de Física de la Universidad Nacional de La Plata, el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), de la Universidad del Comahue y el CONICET, y el Centro Científico Tecnológico (CCT) Patagonia Norte (CONICET). La empresa, que cuenta con drones y aeronaves con autorización de la ANAC para relevamiento aéreo, van a desarrollar un software para analizar datos sobre desarrollo urbano de las ciudades y predecir el crecimiento demográfico. Esto puede permitir que gobiernos locales, provinciales o el nacional puedan prever la necesidad de desarrollar infraestructura, cambios en el código urbanístico, o que desarrolladores inmobiliarios puedan planear sus inversiones.

La particularidad de cómo se formó este grupo es que primero se presentó la empresa Urbanair a la convocatoria planteando la necesidad del producto y de esa forma fue conocida por investigadores que quisieron sumarse al proyecto para desarrollar algoritmos de inteligencia artificial. La empresa quiere que los algoritmos sean de acceso libre y los investigadores esperan poder plasmar parte de su trabajo en una publicación académica.

Durante la presentación, además de Franchi estuvieron presentes el presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Software (CESSI), Sergio Candelo; el presidente de la Cámara de Informática y Comunicaciones de la República Argentina (CICOMRA), Noberto Capellán y referentes del área de Vinculación Tecnológica de la Fundación.

Inclusión social, agroindustria, energía, seguridad y salud son algunas de las áreas en las que tienen aplicaciones los proyectos elegidos. En salud, algunos de los proyectos seleccionados son:“Modelos avanzados de volumetría de cerebro mediante algoritmos de Deep Learning”; “Desarrollo de software de análisis cuantitativo de 18F-FDG PET para el soporte diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer en una cohorte de pacientes latinoamericanos”; “Inteligencia Artificial para predicción de riesgo cardiovascular. Estrategia innovadora para detección temprana y monitoreo de riesgo cardiovascular” y “Plataforma de Telemonitoreo-Monitoreo remoto de pacientes crónicos”.

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