La comunidad científica se une contra el desfinanciamiento

Organismos del sector científico-tecnológico, universidades y gremios marchan al Obelisco y a plazas de todo el país para reclamar en contra de la política del Gobierno, que lleva la inversión a mínimos históricos e incumple la Ley de Financiamiento Universitario. “No hay ningún plan, y la gente que está a cargo del sistema solo recorta y destruye”, aseguran.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – Representantes de los principales organismos del sector científico-tecnológico como el CONICET, INTI, INTA y CNEA, entre otros, junto con trabajadores de universidades públicas y otras instituciones, marcharán hoy a las cuatro de la tarde al Obelisco y a diferentes plazas de todo el país con su camiseta de la selección argentina, para pedir por una política pública que retome el valor de la ciencia y su uso como una herramienta para el desarrollo del país.

A unos 300 días de la aprobación de la Ley de Financiamiento Universitario, todavía inclumplida por el Gobierno nacional, aún tras el fallo de la Corte Suprema de la Nación, gremios como CONADU, al igual que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), llamaron a movilizarse. FATUN, el sindicato de los trabajadores no docentes, no llamó a la movilización pero sí al paro. La respuesta del Gobierno ante esta convocatoria fue calificar a las medidas de fuerza como políticas y llamar a paritarias el 1 de septiembre, 319 días después de aprobada la ley y sin aparentes  intenciones de cumplirla.

Santiago Liaudat, investigador y docente de la Universidad Nacional de La Plata e integrante de la Mesa Federal por la Ciencia y la Tecnología, otra organización constituida a partir de los reclamos del sector científico-tecnológico a este Gobierno, le dijo a TSS: “El cientificidio es un plan, quieren desmantelar las capacidades científico-tecnológicas del país en función de distintas motivaciones que el Gobierno va explicitando. Hay motivos de carácter económico, cuando hay un negocio posible como la venta de tierras o la privatización de un servicio que daba el Estado para potenciar a la industria, que hoy lo hacen privados. Hay negocios en el ámbito de la ciencia y la tecnología que han pasado al ámbito privado de forma bastante espuria, los casos del INTI y el INTA son los más claros. También hay una cuestión presupuestaria: ven a la inversión en ciencia como un gasto y piensan que el Estado solo tiene que organizar un orden jurídico para el capital. Por eso se retiran de lo social, de la infraestructura, de la inversión en ciencia y tecnología. Y hay una tercera motivación, geopolítica, que defiende incondicionalmente los intereses de Estados Unidos y por eso se paralizan obras como el Radiotelescopio Chino-Argentino de San Juan (CART), que se había planteado en conjunto con China y hoy tiene sus equipos parados en la Aduana, o el abandono del reactor CAREM, un proyecto en el que se invirtieron muchos millones durante décadas. Atacar la ciencia y la tecnología es una forma de garantizar la dependencia del país”.

 

«Quieren desmantelar las capacidades científico-tecnológicas del país en función de distintas motivaciones que el Gobierno va explicitando», dijo Liaudat.

Jorge Geffner director del Departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina, profesor emérito de la UBA e investigador del CONICET, también habló con TSS en la previa de la movilización: “Es la primera vez que hacemos una manifestación en forma conjunta todos los organismos de ciencia y tecnología. Ya hubo muchas marchas del INTI, de CNEA y demás, cada uno por su lado. Esto es para llamar la atención sobre la destrucción de todo el sistema científico y tecnológico. Tenemos compañeros despedidos en el INTI y el INTA, presenciamos el cierre de ingreso a carrera del CONICET y la disminución del 90% del financiamiento de los proyectos. Es decir, hay un recorte que está produciendo un éxodo masivo de gente, algunos por despidos y otros por decisión propia al ver sus condiciones salariales. Es algo más dramático que un recorte”.

Según un informe reciente del Grupo EPC-CIICTI, el sector científico está perdiendo siete trabajadores por día desde diciembre de 2023, de un ámbito que de por sí es pequeño y ni siquiera llega a tener un impacto relevante en el presupuesto nacional por su dimensión y lo magros que son los salarios.

“Esperamos una concurrencia importante, con representación de los organismos, y aprendimos que tenemos que encarar esta problemática todos juntos. En el Gobierno anterior teníamos un inversión en ciencia y técnica que ya era pobre, del 0,32% del PBI, pero hoy está en 0,14%, se redujo a la mitad. Eso solo se encuentra en países de desarrollo económico muy bajo. Estamos yendo para atrás a una velocidad que asusta”, dijo Geffner. Y agregó: “Si tomo el CONICET, que es el más grande de todos los organismos de ciencia, el 75% de sus trabajadores dan clases e investigan en las universidades, así que también los afectan los problemas de las universidades. Esa ley se votó dos veces, se apeló dos veces y ya hay dictamen de la Corte, y aún así no se está cumpliendo. Eso va en contra de las universidades pero también en contra del principio republicano de que si dos poderes ratifican la validez de una ley se tiene que cumplir y punto”.

Para Geffner, “si hubiera un plan distinto, sería atendible porque cada gobierno puede tener su visión adaptada a la realidad del país, pero acá solo hay eliminación. La gente que está a cargo del sistema solo recorta y destruye, solo saben echar gente. Acá hay un tema político e ideológico, en contra de un pensamiento crítico o autónomo que el Gobierno busca destruir”.

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