El primer reactor modular argentino continúa abandonado a poco de terminar su construcción. Los terrenos donde está la obra están anegados y las autoridades de la CNEA llegaron a prohibir que se usara su nombre: CAREM. Un encuento de trabajadores de este proyecto y de la empresa estatal ARSAT, también desfinanciada por el Gobierno, buscó reflexionar y encontrar sinergias frente al ataque que sufren la ciencia y la tecnología en la Argentina.
Agencia TSS – Bajo el título “ARSAT-CAREM: Tecnología, desarrollo y futuro”, se realizó un encuentro en la sede de la CTA Autónoma en el que se reunieron representantes de los trabajadores de ARSAT y del proyecto CAREM para plantear un camino de defensa común frente al desfinanciamiento del Gobierno y la posibilidad de articular un trabajo en conjunto.
El CAREM es el reactor modular pequeño diseñado en la Argentina que se estaba construyendo en el predio de Atucha pero que el actual Gobierno decidió suspender. Ezequiel Mc Govern, trabajador de ARSAT, explicó durante el encuentro que data centers como el de ARSAT son potenciales grandes clientes de proyectos de energía nuclear como el CAREM porque necesitan una fuente muy estable de energía de forma constante para sus equipamiento electrónico. El data center de ARSAT consume 9 megawatts (Mw) pero los nuevos centros dedicados a inteligencia artificial pueden llegar o superar los 32 Mw, por lo que se puede hacer un reactor CAREM a medida de estas necesidades.
Los reactores pequeños son ideales para dar energía a grandes consumidores que se encuentran en lugares aislados de los centros de consumo o lejos de las líneas de alta tensión del sistema intereconectado. Por ejemplo, en San Juan hay un nuevo proyecto minero impulsado por el RIGI que podría demandar 500 Mw. Actualmente, esto es el 85% de la energía transportada por las líneas de alta tensión de la zona, por lo que si no se usan nuevas fuente de energía o se construyen líneas de alta tensión, algo que no está previsto en el proyecto, las industrias locales deberán competir con la minera para poder tener energía eléctrica. También la provincia de Tierra del Fuego podría un cliente especial para el CAREM, ya que la isla está desconectada del Sistema Interconectado Nacional de energía eléctrica.

En el CAREM ya se llevan invertidos unos 650 millones de dólares desde el Estado argentino y todavía restarían unos 200 millones más para finalizar su construcción. En comparación, un reactor estadounidense que podría competir con este proyecto lleva invertidos 1600 millones de dólares y todavía no empezó a construirse. Según los cálculos hechos por el equipo comercial de YPF, si la Argentina pudiera acceder a un 10% del mercado mundial de reactores modulares pequeños podría vender al exterior por lo menos 4 CAREMs comerciales.
Los combustibles del primer núcleo del CAREM ya están finalizados. Para hacerlos fue necesario hacer una nueva línea de producción ya que son combustibles libres de gadolinio, un elemento de tierras raras que se usa para los combustibles de los demás reactores argentinos.
“No tenemos información oficial sobre si se están manteniendo la piezas y lo ya construido del CAREM. Creo que hay muchos trabajadores que, hasta incumpliendo órdenes, tratan de mantener el lugar. Sólo sé que hubo algunos problemas con una inundación. Lo que pasa es que muchas de las piezas estratégicas no están en la propia obra. Los generadores de vapor y el desarrollo de combustibles están en CONUAR, el recipiente de presión, que es el corazón del reactor, está en IMPSA, la empresa que fue privatizada, que no sabemos qué va a pasar con eso porque quieren vender la tecnologia, algo que no deberían poder hacer”, dijo durante el encuentro la física expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis.
Una delegación del Departamento de Energía de Estados Unidos visitó la Argentina para, supuestamente, proteger las instalaciones nucleares ante posibles represalias de Irán. Con ese pretexto están visitando algunas instalaciones que solo podían ser inspeccionadas por Brasil según establece el convenio bilateral realizado en el marco de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares. Incluso, se le están enseñando los combustibles nucleares del CAREM, un reactor comercial que compite con reactores estadounidenses con menor desarrollo. Frente a esto, la diputada Serquis le dijo a TSS: “El Gobierno tiene un interés en instalar elementos de vigilancia para que Estados Unidos pueda colaborar en caso de un posible ataque de otros países. Queremos saber en base a qué convenio se da esta colaboración y si hay reciprocidad, es decir, si nosotros podemos ir a ver sus desarrollos nucleares”.

Ante este pedido de información, el secretario de Asuntos Nucleares, el abogado Federico Ramos Nápoli, contestó por la red social X que la visita se realiza por un convenio de 1997 para la verificación del material que proveyó Estados Unidos, el uranio enriquecido para combustible de centrales nucleares. La respuesta de Serquis fue que “hemos cumplido con todos los convenios y pautas acordadas con Estados Unidos o con el esquema general del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA). No les abrimos las puertas a más que lo que estaba acordado. Si ustedes están dispuestos a hacerlo, sería bueno que nos expliciten cuáles son los nuevos controles que vamos a tener en nuestras instalaciones estratégicas. En alguna de esas reuniones, la funcionaria del Departamento de Estado estadounidense nos dijo que querían que colaboremos en pequeños reactores modulares (SMRs), pero no necesariamente debíamos continuar con el CAREM. Claramente, ustedes van siguiendo sus indicaciones, que no parece que sean las que están alineadas con la soberanía tecnológica”.
Un 40% de los empleados del proyecto CAREM renunciaron a sus puestos por los bajos salarios y la falta de financiamiento del proyecto. Algunos de ellos fueron contratados por Meitner Energy, la empresa formada en un 40% por INVAP y 60% por ANSARI, una empresa estadounidense que invirtió unos 50 millones de dólares en el diseño preliminar de un nuevo reactor. “Meitner tiene su sede central en Estados Unidos pero tiene oficinas tanto en Buenos Aires como en Bariloche. Esperamos que esto sea bueno a la hora de que cambie el gobierno y vuelvan los proyectos de desarrollo nuclear. Pero hoy están todos los proyectos detenidos y hay que ver qué pasa con el futuro de Meitner, que algunos piensan que hasta podría ser una burbuja financiera, con una inversión muy chica, que nunca llegan a poner ni un ladrillo y que cuando pase la próxima ronda de negocios huyan y le haya costado a la Argentina perder su desarrollo de reactor nuclear pequeño”, le dijo Serquis a TSS.
Otra instalación que se encuentra ya terminada pero no está en funcionamiento es el Centro de Protonterapia, un instituto de medicina nuclear para el tratamiento de cáncer en niños que no puede funcionar por la falta de convenios firmados entre el Gobierno y universidades, y por la falta de personal calificado, ya que gran cantidad de trabajadores renunciaron durante estos dos últimos años por los bajos salarios.
08 may 2026
Temas: ARSAT, Carem, CNEA, Desarrollo tecnológico, Energía, Energía nuclear, Soberanía tecnológica

