En la Comisión Nacional de Energía Atómica fueron despedidos 61 trabajadores a quienes no se les renovaron contrato. Su presidente, Martín Porro, se negó a recibir a los representantes gremiales y se retiró escoltado por Gendarmería. Entre los desvinculados hay personal administrativo y técnico que realizaba tareas de relevancia en la institución, que continúa sufriendo el vaciamiento por parte del Gobierno.
Agencia TSS – El 30 de junio pasado, 61 trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) recibieron una notificación que decía que su contrato finalizaba ese día y que no se iba a renovar. Desde hace años, muchos de ellos tenían un contrato con renovación anual y desde este año eso pasó a ocurrir cada tres meses.
Estos despidos representan el 20% de los 350 trabajadores de la CNEA que todavía tienen una relación de dependencia con un contrato precario. Entre los despedidos está Paula Alderete, la única operadora del microscopio de barrido electrónico de la CNEA, un equipo de 200.000 dólares que no podrá ser usado, retrasando así muchas de las investigaciones que lo requerían. También fueron desvinculados trabajadores que se dedicaban a la custodia y cuidado de los equipos del CAREM en la ciudad de Lima, al norte de Buenos Aires. Se trata de una inversión ya hecha de aproximadamente 500 millones de dólares que el Gobierno actual canceló y ahora se niega a cuidar los elementos ya adquiridos. Durante la gestión del presidente Javier Milei, la CNEA perdió 500 trabajadores por despidos, retiros, bajos salarios y cancelación de proyectos.
El presidente de la CNEA, Martín Porro, se negó a recibir a los representantes de los trabajadores en los seis meses que pasaron desde que asumió su cargo pero en conversaciones informales en los pasillos la semana pasada había afirmado que los contratos se renovarían hasta fin de año sin problemas. Los gerentes de área tampoco habían sido avisados de que sus trabajadores iban a ser despedidos, por lo que al recibir la noticia quisieron ir a hablar con el presidente de la CNEA y este se negó a recibirlos sin otra explicación.

Esta situación generó que comenzara a acumularse cada vez más gente frente a la oficina de Porro, hasta que el titular del organismo pidió que vinieran carros de infantería de la Gendarmería para reprimir a los que estaban en el lugar y poder salir escoltado hasta un móvil que se lo llevó del edificio. Durante la asamblea del martes, representantes de los trabajadores dijeron que Porro es el presidente de la CNEA más cobarde de toda la historia.
Andrés Kreiner, trabajador de la CNEA y secretario general de la Asociación de Profesionales de CNEA y la Actividad Nuclear (APCNEAN) Buenos Aires, le dijo a TSS: “Evidentemente, Porro tiene una personalidad que no le da para asumir esta situación. Si tuviera una justificación sólida de lo que está haciendo se podría plantar y dar sus razones pero no la tiene, por lo que se tuvo que ir escoltado. Tener a Gendarmería adentro de la CNEA es algo que nunca pasó en democracia. ¿Qué podrían hacer los trabajadores si se los despide sin justificación? ¿Agachar la cabeza y aceptar calladamente? Esta gente no entiende que ellos no son los dueños de la institución, son administradores transitorios de la cosa pública y su obligación es mejora la cosas que hay, no venir a destruir”.
La Gendarmería, en algunos momentos de la historia de la CNEA, fue la encargada de custodiar instalaciones con material nuclear. Desde principios de año, también tiene una guardia en la sede central de la avenida Del Libertador, ya que el Gobierno la considera una institución estratégica que corre riesgo por la guerra entre Estados Unidos e Irán, aunque no haya ahí ningún material radioactivo allí. Ahora, también es usada contra los trabajadores.
Ayer, miércoles 1 de junio, se convocó a una manifestación frente a la sede central de la institución para protestar y pedir explicaciones a las autoridades sobre los despidos. Porro aseguró que no recibiría a los representantes gremiales mientras hubiera manifestación y solo se pudieron reunir con personal de Recursos Humanos que no supo dar explicaciones. En la manifestación hubo diputados de izquierda y del peronismo como Celeste Fierro, Nicolás del Caño, Julieta Strada y Adriana Serquis, además del presidente de la CICPBA, Roberto Salvarezza, y el decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, Guillermo Durán.
“El subjerente del Área de Materias Primas está despedido mientras el Gobierno anuncia que va a exportar uranio. ¿Cómo va a producir uranio sin la gente de Materias Primas?”, se preguntaba Rodolfo Kempf, trabajador de la CNEA y delegado de ATE, durante la protesta. Durante la manifestación, la Policía de la Ciudad, con móviles, personal de infantería y motos, custodió las inmediaciones del edificio mientras que la Gendarmería, también con escudos y armas largas, estaba adentro del edificio y no dejaba entrar a los trabajadores que habían dejado sus pertenencias en su oficina, ni salir a quienes estaban en el edificio. “El miércoles, la sede fue tomada por la Gendarmería y el martes vinieron con armas, escudos y bastones largos a desalojar un pasillo y se llevaron al presidente de la CNEA como un delincuente”, dijo Kempf.

En la CNEA también hubo renuncias recientes de técnicos de mantenimiento del CAREM debido al maltrato de las autoridades y el abandono de la obra. Entre otros motivos, no les proveían bombas de achique para mantener las estructuras de hormigón sin inundación. Todo el trabajo que se hizo durante los años que estuvo abandonada la construcción de Atucha II y permitió recuperarla y finalizarla, hoy no se puede hacer.
Andrés Kreiner afirmó a TSS durante la protesta que “esto que ocurrió fue un engaño vil porque habían hecho correr el rumor de que iban a prorrogar los contratos hasta fin de año mientras estaban preparando el despido de 61 personas. Esto no es una negociación de buena fe. Están echando a trabajadores que tienen muchos años de antigüedad y desde el gremio les estamos dando asesoramiento legal para que puedan reclamar su indemnización o su reincorporación”.
En redes sociales, Porro dijo que los despedidos son administrativos contratados en 2023 pero lo cierto es que, además de que su rol es muy necesarios para el trabajo de los científicos, muchos cumplían otras funciones. “En mi grupo trabajan unas 25 personas y teníamos una persona de apoyo administrativo que fue despedida, ahora esa tarea recae en los profesionales y los técnicos que deberían hacer tareas específicamente técnicas. No hay despropoción entre el personal aministrativo y los técnicos. También nos despidieron a un programador de primera que estaba colaborando con el desarrollo del sistema de control de los aceleradores de partículas en nuestro grupo. Despidieron personal administrativo, técnicos y profesionales, mientras que por la puerta de atrás están ingresando gente de ellos sin título universitario ni terciario, en posiciones de conducción. Es gente cobrando sueldos grandes, sin calificación, por el que otros han trabajado toda una vida. Es una forma de engañar al sistema”, explicó Kreiner.
Desde el Gobierno, tras cancelar la construcción del CAREM, que tiene un avance de obra del 85%, se impulsó el desarrollo de un nuevo tipo de reactor modular a cargo de una empresa estadounidense en asociación con la rionegrina INVAP. Los trabajadores de CNEA que renunciaron a sus puestos en la institución para pasar a la empresa han recibido salarios de hasta cinco veces más pero en la comunidad nuclear hay serias dudas sobre la seriedad de la empresa. “Esto de que van a producir reactores en Argentina está muy en veremos. Es muy común en el sistema financiero crear una empresa con grandes promesas, salen a buscar dinero de inversores que tienen fondos de riesgo, al tiempo cierra y resulta que ese dinero se perdió. Mientras tanto, esta asfixia salarial se está llevando de la CNEA a mucha gente muy formada, con información que se va gratis a esta empresa, es algo fraudulento. No nos oponemos al capital privado, que venga alguien a cofinanciar algo y pueda generar un negocio para los argentinos está bien pero que no vengan a robar, porque acá los que están en el Gobierno después se van a acomodar en esas empresas”, dijo Kreiner.
02 jul 2026
Temas: Carem, CNEA, Desfinanciamiento de la ciencia, Despidos, Energía nuclear, Soberanía tecnológica

