Trabajadores de la CNEA en Bariloche se unieron a la protesta contra la reforma laboral organizada por las centrales sindicales. Denuncian que gran parte de los empleados del organismo cobran sueldos por debajo de la línea de pobreza, lo que llevó a 400 renuncias en los últimos dos años. Sin embargo, el presupuesto presentado por el Gobierno plantea un recorte adicional del 52% para 2026.
Agencia TSS – Los trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) están pasando por un momento laboral muy complejo. El 90% de los empleados de la institución están cobrando sueldos por debajo de la línea de pobreza, lo que llevó a 400 renuncias en los últimos dos años. El presupuesto nacional presentado por el Gobierno al Congreso plantea un recorte adicional de 52% para la CNEA.
Los proyectos más grandes del sector, como el reactor CAREM, no tienen asignación presupuestaria desde hace dos años y esta semana también se sumó la cancelación de la financiación de los proyectos PICT, la financiación principal de todos los proyectos de investigación científico-tecnológica en nuestro país.
Frente a esta situación caótica, los trabajadores nucleados en ATE-CNEA del Centro Atómico Bariloche (CAB) se movilizaron frente a las instalaciones de la institución para informar a quienes por allí pasaban sobre la condiciones de trabajo en que desarrollan sus tareas. Más tarde se unieron a la marcha de la CGT y la CTA en el Centro Cívico de Bariloche.
Se fueron de la CNEA 400 empleados en dos años

Carolina Ayala, de ATE-CNEA, le dijo a TSS: “Estamos por debajo de la canasta básica y no podemos más. Eso está haciendo que se vaya mucha gente del país y que muchos proyectos queden acéfalos. Y se tienen que ir del país porque no se puede trabajar en el sector nuclear en otro lado. Nos formamos en energía nuclear, trabajamos en algo que nos gusta y que es importante para la soberanía nacional. A la tarde nos unimos a la convocatoria de la CGT y la CTA porque la reforma laboral lo único que hace es sacarle derechos a los trabajadores”.
La convocatoria de la CGT se hizo principalmente en contra del proyecto de reforma laboral que pretendía aprobar el Gobierno de manera acelerada en el Congreso antes de fin de año. En la reforma se plantean medidas como el banco de horas o el Fondo de Asistencia Laboral, un depósito que deberá hacer el empleador equivalente al 3% de la masa salarial para pagar las indemnizaciones, a pagar todos los meses descontado de los salarios y que sería administrado por un fondo de inversión financiera.
Caída presupuestaria de la CNEA

El jueves, el Gobierno anunció que retrasaría el tratamiento de este proyecto para el 20 de febrero aunque hubo versiones encontradas al respecto, y cuya decisión final dependerá de que cuenten con los votos necesarios para aprobar el proyecto este año. “Se está yendo una persona por día, perdimos más de 400 personas. Lo hablamos con las autoridades de la CNEA y su respuesta es negativa, no tienen interés en que la gente siga trabajando acá. Además, tenemos todo el tema de cierre de proyectos y privatizaciones, que agravan la situación”, dijo Ayala.
Esta semana hubo cambios en la dirección de la CNEA. Renunció el presidente anterior, Germán Guido Lavalle, debido a que se cambió la estructura de esta institución dentro del Estado y pasó a depender de una nueva Secretaría de Asuntos Nucleares, dirigida por Federico Ramos Nápoli dentro del Ministerio de Economía. El nuevo presidente es Martín Porro y ambos vienen de trabajar en Dioxitek, la fábrica de dióxido de uranio, el combustible de las centrales nucleares.

Según Ayala, “sobre el nuevo presidente no tenemos información. Trabajó en Dioxitek con el nuevo secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, y se dedicó a echar gente durante toda su gestión. Obviamente está alineado con estas ideas del Gobierno nacional, la única prioridad es hacer plata y adonde ellos vean que pueden hacerla con la explotación del uranio, van a vender lo que haga falta. Sin importar que seamos uno de los pocos países que se sienten en las mesas chicas del sector. Es un negocio y lo van a explotar aunque no haga falta. A la CNEA la hacen a un lado para poder vender uranio como materia prima. La gente no lo ve, no sabe todo lo que están haciendo. Hay una especie de locura con la explotación minera, incluida la del uranio”.
La caída del 52% en el próximo presupuesto de la CNEA se suma a una caída del 44% en los últimos dos años, según un informe del CIICTI. La situación del sector es crítica y desde el Gobierno solo se presentó un nuevo plan nuclear que no tiene ninguna relación con el sector y en el que se pretende implusar un nuevo reactor que solo aparece en patentes presentadas en Estados Unidos, y que tardaría un par de décadas en materializarse si se dedicara el financiamiento necesario. “El CAREM está desfinanciado y lA CNEA cae en financiamiento un 52% en el próximo presupuesto. Esta es una forma de destruir el sector y que la gente se vaya por su cuenta. Los tercerizados no están cobrando, no hay presupuesto para hacer investigación. La mitad de los trabajadores de CNEA también forman parte de CONICET y se les cayeron todos los PICT. Es el único país en el que pasa esto y si no salimos a la calle nos tenemos que ir. El 70% de las tareas que hacemos son en el área de la medicina nuclear. Quizás la gente no lo sabe tanto pero este proceso qu estamos viviendo hace que todo eso se pueda perder”, se lamentó Ayala.
19 dic 2025
Temas: CAB, CNEA, Desfinanciamiento de la ciencia, Energía nuclear, Política tecnológica, Sector nuclear, Soberanía tecnológica








