Transición energética: Más allá de la tecnología

La Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES) hizo su reunión anual en la provincia de Catamarca, en la que se presentaron casi 80 trabajos técnicos y se debatió sobre las posibilidades para el desarrollo de nuevas tecnologías vinculadas con la transición energética. TSS habló con Diego Hurtado, secretario de Planificación y Política Científica del MINCYT, y uno de los expositores del encuentro.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – Durante su reunión anual, realizada entre el 31 de octubre el 3 de noviembre en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Catamarca, la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES) congregó a especialistas del sector energético que presentaron trabajos técnicos y debatieron sobre las posibilidades y desafíos que representa la transición energética en nuestro país.

Casi la mitad de los 80 trabajos presentados en este encuentro abordaron la problemática de la eficiencia energética, especialmente en viviendas y edificios, y el aprovechamiento de fuentes de energía naturales como la geotermia y su potencial para la climatización. También las posiblidades que ofrecen diversos tipos de residuos para la generación de energía y experiencias en el uso del biogás, entre otras alternativas.

La transición energética es todavía un campo en el que las opciones tecnológicas están abiertas, así como también está por verse qué actores harán punta para dominar estos mercados. Además, es un sector con potencial para países semiperiféricos como la Argentina, que pueden embarcarse en el desarrollo temprano de estas tecnologías con el objetivo de convertirse en un jugador relevante en este sector.

Este debate estuvo presente en muchas de las ponencias de la reunión, de la que formó parte Diego Hurtado, secretario de Planificación y Política Científica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCYT), quien habló con TSS tras su exposición en una conferencia plenaria: “El punto de la transición energética es que terminamos compitiendo con los de siempre, con China, Estados Unidos y Alemania. La transición energética es una ventana de oportunidad pero no viene regalada, no es espontánea, hay que construirla con política exterior, con posicionamiento regional y con apoyo a la industria local. Es una ventana de oportunidad si tenemos las capacidades de coordinación, las institucionales, si tenemos las empresas dispuestas a trabajar en asociatividad con el Estado”.

«La transición energética es una ventana de oportunidad pero no viene regalada, no es espontánea, hay que construirla con política exterior, con posicionamiento regional y con apoyo a la industria local», dijo Hurtado.

Hurtado también habló sobre la necesidad de revisar la normativa regulatoria en el sector energético. “Hablo de la Ley de Inversiones Extranjeras de la última dictadura, de la ley de Reforma del Estado y Emergencia Económica, que trajo todos los procesos de privatización del sector público incluidas las empresas de energía, hablo del Código de Minería, de la ley de Inversiones Mineras y del artículo 124 de la Constitución, que le da el dominio originario a las provincias. Cuando uno habla de retocar el marco regulatorio no se le pueden sacar los beneficios a las provincias, entonces hay que ver cómo hacer para sostener esos beneficios provinciales y que podamos lograr políticas nacionales. El dominio originario te saca la posibilidad de pensar como país: somos 23 naciones soberanas en el tema de recursos estratégicos y de coordinación de políticas de Estado.  ¿Por qué no cambiamos esas leyes hasta el día de hoy? Porque detrás de este marco legal del menemismo y de la dictadura están agazapados los intereses de las corporaciones. También está el caso de la ley que regula el mercado eléctrico argentino, que es muy desfavorable y hoy permite el oligopolio de las empresas distribuidoras, de Edesur y Edenor, por ejemplo”.

Las limitaciones que puede presentar el desarrollo de tecnologías para la generación de energía en la Argentina tienen que ver tanto con situaciones internas como con presiones internacionales. Esto se ve en en el caso de los proyectos de energía nuclear, que son formas de generación de energía eléctrica de bajas emisiones de dióxido de carbono y en el que la Argentina es un jugador de relevancia a nivel mundial, pero en el que las presiones externas han sido más que explícitas y una muestra de ellos fue cuando durante la gestión de Cambiemos se suspendió un contrato con China para la construcción de dos centrales tras la firma del préstamo con el Fondo Monetario Internacional. El acuerdo fue reactivado con el cambio de Gobierno pero funcionarios estadounidenses manifestaron su preocupación sobre estos proyectos a la vez que mostraron interés en trabajar en conjunto para el desarrollo de reactores modulares pequeños, un mercado incipiente en el mundo, en el cual la Argentina es pionera con el desarrollo del CAREM.

El desarrollo de estos mercados y la imposición por los lugares que ocupará cada país en el mapa geopolítico son muy fuertes. Según Hurtado, “en la Argentina venimos discutiendo la transición energética como un problema de recambio de tecnología y en realidad es un problema geopolítico en el que se necesitan una política exterior y alianzas latinoamericanas. En segundo lugar, es un problema institucional, organizacional, jurídico y empresarial. ¿Tenemos las culturas empresariales dispuestas o no? Recién después de esos dos problemas aparece el problema del cambio de tecnología. Si decimos que la Argentina necesita incorporar la fuente de energía termosolar porque puede hacerlo, pero, ¿están dadas las condiciones para eso? ¿Están las capacidades institucionales para organizar ese recambio de tecnología? Recién ahí viene el problema de la tecnología”.

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