La PIAP, proveedora de uno de los principales insumos de las centrales nucleares del país, está paralizada y se enfrenta al abandono por parte del Gobierno, que pasó de querer reactivarla a ponerle el cartel de venta. Mientras tanto, sus empleados realizan un acampe frente a la gobernación neuquina exigiendo su reapertura para volver a trabajar.

