Una política de salud que enferma

El Gobierno nacional eliminó el programa Remediar, que distribuía medicamentos en hospitales y centros de salud de todo el país. Con este plan, las personas de bajos recursos podían acceder a un conjunto de 128 drogas para prevenir enfermedades graves y crónicas. Ahora fue reemplazado por otra iniciativa que solo repartirá seis remedios.

Por Matías Alonso  
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Agencia TSS – El Gobierno nacional decidió dar de baja el programa de atención primaria Remediar, creado en el 2002, que entregaba un conjunto de 128 remedios de forma gratuita a personas sin recursos. Ahora pasa a llamarse Plan Nacional de Salud Vascular 2026-2030 y sólo entregará seis medicamentos para enfermedades cardiovasculares. Algunas drogas de uso común, como la amoxicilina, el paracetamol, ibuprofeno, metformina o el ácido fólico ya no se entregarán en las postas de salud y los pacientes deberán comprarlos en forma particular, en el caso de que tengan dinero para costearlos.

Daniel Gollán, exdiputado y exministro de Salud de la Nación, le dijo a TSS: “Remediar era un programa muy económico desde el punto de vista social y permite prevenir que una enfermedad leve detectada en un centro de atención primaria se convierta en una grave. Si una persona tiene gripe, es mayor de 60 años y tiene problemas de salud preexistentes, es muy probable que, si no tiene tratamiento con un antibiótico que se brinda en la sala y es muy barato, termine complicándose con una bronquitis, y una bronquitis hace una neumonía que puede llevar a la muerte o a una internación en terapia intensiva. Todo ese tiempo de internación es carísimo, son millones y millones de pesos al lado de los 10.000 pesos que puede costar la caja de antibióticos dada a tiempo en un centro de atención primaria. Terminar este plan no tiene ninguna justificación desde ningún lado, salvo la crueldad”. En un sentido similar, Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, sostuvo: “Cuando el Estado nacional reduce la provisión de medicamentos o modifica un programa de esta magnitud sin garantizar una alternativa equivalente, el impacto es directo: hay tratamientos que se interrumpen, enfermedades que se descompensan y familias que terminan teniendo que pagar de su bolsillo medicamentos que antes recibían gratuitamente”.

 

Algunos de los medicamentos que formaban parte del Remediar se producían en la red de laboratorios públicos provinciales. En Santa Fe, por caso, el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) y el Laboratorio de Especialidades Medicinales (LEM) eran proveedores del programa.

En octubre de 2002, el entonces ministro de Salud, Ginés González García, desarrolló el programa Remediar para mejorar el acceso a los medicamentos preventivos para una gran proporción de la población que no estaba pudiendo tratarse debido a la crisis económica. En los centros de atención primaria los médicos atendían a los pacientes y les recetaban los medicamentos que luego se entregaban en una farmacia dentro del mismo establecimiento. Allí podían retirar, receta mediante, antibióticos, corticoides, analgésicos y antipiréticos, antihipertensívos, antidiabéticos, anticonvulsionantes y antiepilépticos, antianémicos, hipolipemiantes, y medicamentos para enfermedades respiratorias.

Hoy, provincias y municipios están intentando cubrir las necesidades que el fin de este programa deja en los pacientes, aunque con presupuestos mucho más magros y en contexto de crisis y de falta de transferencias de Nación en los fondos que les corresponden por coparticipación.

A partir de ahora, el acceso a los medicamentos dependerá de que cada jurisdicción cuente con esos fondos, lo que acrecienta las desigualdades entre jurisdicciones. “La realidad es que hace más de un año que el Gobierno nacional viene reduciendo la entrega de medicamentos: durante el año pasado entregó apenas el 40% de lo que se distribuía antes de que asumiera el actual Gobierno y durante este año se dejó de entregar. Frente a esa situación, la provincia de Buenos Aires tuvo que desarrollar una respuesta propia para evitar que millones de personas quedaran desprotegidas. Con el programa Medicamentos Bonaerenses llegamos a cubrir aproximadamente el 40% de lo que antes garantizaba Nación, pero no vamos a poder reemplazar el 100%. No nos alcanzan los recursos ni tenemos la misma capacidad logística. Estamos hablando de un programa nacional con 24 años de desarrollo, una estructura de compra y distribución que no se puede sustituir de un día para el otro”, dijo Kreplak.

 

«Necesitamos construir un proyecto nacional de salud que vuelva a poner al Estado al servicio de las necesidades de nuestro pueblo, que garantice el acceso a los medicamentos y que articule las capacidades de la Nación, las provincias y los municipios”, dijo Kreplak.

Frente a la consulta sobre si las provincias podrían reemplazar el plan Remediar que canceló la Nación, Gollán dijo: “El Gobierno nacional prácticamente se ha retirado de sus obligaciones hacia la salud y también con la discapacidad, que también tiene muchísima implicancia en el sistema sanitario. Estamos asistiendo a una situación dramática porque las provincias, además, están siendo robadas por el Gobierno nacional. El plan económico es un desastre, y la actividad económica está parada, se recauda cada vez menos también en las provincias. Es un doble problema: mayores problemas de salud, también de endeudamiento; y, por el otro lado, mucho menos recursos para afrontar esas problemáticas”.

Otro beneficio del Remediar era que, al ser un plan nacional, permitía que se hicieran compras de medicamentos por grandes volúmenes y así reducir drasticamente el gasto estatal, y en última instancia el de los ciudadanos.

Algo que sí podía ser corregido en el plan Remediar es que cubría necesidades amplias de la población de todo el país y no tenía la capacidad de enfocarse en problemas de salud de regiones más pequeñas. En la provincia de Buenos Aires buscaron no copiar exactamente lo que hacía el Remediar, sino contemplar medicamentos para enfermedades cardiovasculares, respiratorias, reumáticas, autoinmunes, anemia, osteoporosis, parkinson e hipercolesterolemia, entre otras patologías, además de otros programas para tratamientos específicos y medicamentos de mayor complejidad, con los que se llega a entregar 91 medicamentos diferentes.

Ante a la pregunta sobre si hay forma de evitar la eliminación del programa Remediar por parte del Gobierno nacional, Kreplak dijo a TSS: “Creo que tenemos que ir más allá de discutir qué herramienta legal tenemos para frenar una medida puntual. El problema de fondo es que estamos frente a un Gobierno nacional que está desarmando políticas sanitarias que llevaron décadas construir y que garantizaban derechos a millones de argentinos y argentinas. Frente a eso, tenemos que construir una organización popular capaz de defender la salud pública, acompañar a quienes hoy se quedan sin medicamentos y poner en discusión qué sistema de salud queremos para nuestro país. Necesitamos construir un proyecto nacional de salud que vuelva a poner al Estado al servicio de las necesidades de nuestro pueblo, que garantice el acceso a los medicamentos y que articule las capacidades de la Nación, las provincias y los municipios”.

En la misma línea, Gollán afirmó: “Hay una serie de cuestiones urgentes que va a haber que hacer rápidamente pero sin descuidar, también desde el primer día de gobierno, las necesarias reformas estructurales que hay que hacer en nuestro sistema de salud. Hoy está tan desorganizado que se vuelve muy ineficiente y permite que haya un grupo de vivos que se lleva una renta extraordinaria de recursos para la salud”, explicó Gollán.

Algunos de los medicamentos que formaban parte del Remediar se producían en la red de laboratorios públicos provinciales. En Santa Fe, por caso, el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) y el Laboratorio de Especialidades Medicinales (LEM) eran proveedores del programa y hoy ven complicada su financiamiento con la caída de la demanda del Estado Nacional.

El caso de la provincia de Buenos Aires es diferente ya que cuenta con el Instituto Biológico Tomás Perón, que “produce más de 40 millones de comprimidos por año y tiene capacidad para elaborar medicamentos que son fundamentales para la atención primaria como metformina, atenolol, enalapril y furosemida. Lo paradójico es que, mientras Nación deja de comprar y distribuir medicamentos, nosotros tenemos que aumentar nuestra producción pública para tratar de cubrir esa demanda. Es decir, estamos haciendo un esfuerzo doble: tenemos que comprar más medicamentos y, al mismo tiempo, fortalecer nuestros propios laboratorios para producir aquello que podemos producir. Y esto demuestra algo muy importante: la producción pública de medicamentos no es solamente una cuestión económica, es soberanía sanitaria. Si el Estado tiene la capacidad de producir medicamentos esenciales puede garantizar precios, planificación y disponibilidad, sin quedar atado exclusivamente a los intereses del mercado”, dijo Kreplak.

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