En Mongolia, diplomáticos, expertos y representantes de la sociedad civil de 197 países participan de la conferencia de la ONU que aborda la lucha contra la desertificación. Estados Unidos bloqueó la inclusión de temas vinculados a género, la sinergia con las COP sobre biodiversidad y cambio climático, y restringió la participación social en la toma de decisiones.
Agencia TSS – En un contexto global marcado por El Niño, inundaciones devastadoras en Nepal, sequías en América Latina y temperaturas que baten récords en Europa, se realiza en Mongolia la 17° Conferencia de las Partes (COP17) de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. La conferencia, que comenzó el lunes 17 y culmina este viernes, busca avanzar en la implementación de acuerdos globales para frenar la degradación del suelo. Hasta el momento, hubo progresos en algunos puntos pero también polémicas por la exclusión de propuestas de la sociedad civil.
El impacto de las sequías es un tema de relevancia para la Argentina y América Latina porque azotan gran parte de la región. Por un lado, como consecuencia de El Niño, un fenómeno climatológico natural que calienta las aguas del Pacífico modificando los patrones meteorológicos y cuyos efectos se han intensificado en los últimos años debido al cambio climático. Por otro lado, por el corrimiento cada vez más pronunciado de la frontera agrícola y el cambio de uso de suelos para monocultivos y ganadería extensiva.
Para Ana Di Pangracio, directora ejecutiva adjunta de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), quien se encuentra participando de la COP17, la región necesita pasar de reaccionar frente a emergencias, a tener políticas anticipatorias, sistemas de alerta temprana y un manejo sostenible del suelo. “Esto es especialmente relevante para una región donde ya hay alrededor de 395 millones de hectáreas degradadas y donde las sequías están afectando desde la producción agropecuaria, hasta grandes cuencas como la del Plata”, explica a TSS la abogada especializada en derecho ambiental.

Uno de los instrumentos en los que se busca avanzar es el Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía. Durante la COP16, realizada en Arabia Saudita, se movilizaron recursos para crear el fondo, mientras que en la COP actual se realizó la primera asamblea para avanzar en su implementación. “Para nosotros, la pregunta fundamental es cómo estos compromisos financieros se convierten efectivamente en recursos accesibles para las comunidades afectadas por las sequías. No alcanza con anunciar grandes cifras: hay que mirar cuánto se desembolsa, a quién le llega y bajo qué condiciones”, advierte Di Pangracio.
En la conferencia, se le dio un rol protagónico a los pastizales, al considerarlos estratégicos en la lucha contra la desertificación. Estos ecosistemas cubren más de la mitad de la superficie terrestre mundial, pero fueron históricamente postergados tanto en políticas como en financiamiento. Por eso, otro avance de la COP fue el lanzamiento de la Iniciativa Emblemática sobre los Pastizales para su protección y restauración.
Otro aspecto que ocupó un lugar central en los debates es qué naciones deberán poner mayor financiamiento para que los países con menos recursos puedan encarar estas iniciativas. Para Di Pangracio, hay una brecha muy grande entre lo que se necesita para enfrentar la desertificación y lo que efectivamente se invierte, que ronda los 280.000 millones de dólares anuales. “Desde FARN, planteamos que no se trata solo de conseguir más dinero, sino que también hay que revisar incentivos y subsidios que con recursos públicos siguen promoviendo actividades que degradan suelos o debilitan ecosistemas, y redirigirlos hacia prácticas sostenibles con el ambiente”.

Exclusión de la sociedad civil
Uno de los episodios que generaron mayor polémica en la COP17 sucedió el día de apertura, durante la aprobación de la agenda a trabajar en la conferencia. Si bien es algo que se trabaja de forma previa, Estados Unidos bloqueó la inclusión de temas vinculados a género, la sinergia con las COP sobre biodiversidad y cambio climático, y restringió la participación de la sociedad civil.
“Es la primera vez que un suceso así se da en esta convención, pero viendo cómo se ha desenvuelto Estados Unidos en otros foros internacionales y sabiendo que tiene una administración que no cree en el multilateralismo, no sorprende”, señala Di Pangracio.
La agenda también sufrió un revés por parte de Rusia, que bloqueó las discusiones para la elaboración del futuro marco estratégico. Actualmente, la convención tiene uno que va de 2018 a 2030, y los países ya están empezando a organizarse para desarrollar el marco pos 2030. El bloqueo se dio a raíz de rechazos por parte de ciertos países hacia la participación de científicos rusos en dicha discusión. Al cierre de esta edición, este punto había logrado algunos avances y podría ser destrabado en las próximas horas.
Ante estos obstáculos, la sociedad civil, conformada por pueblos indígenas, organizaciones de mujeres, jóvenes y comunidades locales reaccionaron de forma coordinada y reclamaron por diversas vías la restitución de los temas excluidos. De todos modos, Di Pancracio aclara: “Esto no significó que la sociedad civil dejara de participar en la COP, pero sí es un retroceso político serio porque impidió negociar decisiones específicas que buscaban fortalecer e institucionalizar esa participación”.

Hacia el documento final
La COP17 culminará este viernes con la adopción de un informe final, que debe aprobarse por consenso de las 197 partes. Entre los avances que se esperan, destacan la posibilidad de coordinar una respuesta anticipatoria frente a las sequías, mayor atención política y financiera para pastizales, más recursos para restauración y resiliencia, y avances hacia el nuevo marco estratégico de la convención posterior a 2030.
“Tenemos que estar atentos a las decisiones que quedan por adoptar, incluida la discusión sobre el programa de trabajo de la próxima COP, porque no queremos que vuelva a haber barreras a temas de la sociedad civil”, remarca Di Pangracio.
La próxima COP se celebrará en Sharm El-Sheikh, Egipto, en 2028. “Para mí, un resultado exitoso no se mide solo en hectáreas restauradas o en dólares que se movilizan, sino en si esta convención termina con mayor capacidad para implementar sus compromisos, respetando los derechos de quienes viven en los territorios y sin retroceder en su participación”, finalizó la abogada.
27 ago 2026
Temas: COP, COP17, degradación del suelo, desertificación, Mongolia

