TSS en Sudáfrica: Comunicar sobre cambio climático en tiempos de negacionismo y desinformación

La Agencia estuvo presente en la Conferencia Mundial de Periodismo Científico que, en su decimotercera edición, se realizó por primera vez en suelo africano. Durante el evento, tuvo a su cargo la organización de una sesión plenaria con referentes de Argentina, Brasil y México, quienes contaron sus experiencias y estrategias para combatir las fake news, incluso cuando son promovidas por los propios gobiernos.

Por Nadia Luna - Desde Pretoria, Sudáfrica  
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Agencia TSS – El año 2024 fue, hasta el momento, el más cálido registrado, marcando el primer aumento de la temperatura media global por encima de 1,5 °C respecto a la media preindustrial. Superar esta barrera, como se señala en el Acuerdo de París (2015), implica una intensificación y mayor frecuencia de eventos extremos como sequías e inundaciones, y aumenta los riesgos de que ecosistemas y sociedades sufran impactos irreversibles, acercando al planeta a un punto de no retorno. Este problema global no impacta a todos por igual: afecta en mayor medida a las poblaciones más vulnerables.

Pese a que la evidencia científica es contundente, algunos líderes mundiales niegan el cambio climático, atacan a la ciencia y al periodismo científico, recortan las inversiones ambientales y permiten que las industrias contaminantes sigan operando como siempre. Por eso, resulta fundamental que periodistas y científicos, junto con otros actores como ONGs y sociedad civil, puedan unirse para contrarrestar la desinformación impulsada por los intereses corporativos y gobiernos negacionistas.

Con esa motivación, TSS estuvo presente en Sudáfrica, en la decimotercera edición de la Conferencia Mundial de Periodismo Científico (WCSJ, por sus siglas en inglés), que se realizó por primera vez en suelo africano, del 1 al 5 de diciembre en la ciudad capital de Pretoria. Allí, la Agencia organizó una sesión plenaria titulada “Tiempos desafiantes: comunicando el cambio climático cuando la política promueve el negacionismo y la desinformación”. El panel, moderado por Bruno Massare, director de la Agencia TSS de la Universidad Nacional de San Martín, reunió a expertos de Argentina, Brasil y México, quienes contaron sus experiencias y compartieron herramientas para contrarrestar a quienes desinforman.

TSS estuvo presente en Sudáfrica, en la Conferencia Mundial de Periodismo Científico que, en su decimotercera edición, se realizó por primera vez en suelo africano. Foto: Tumisang Ratsipi (South African Department of Science, Technology and Innovation – DSTI)

Nora Bär, periodista científica argentina de larga trayectoria, señaló que en la región hay una nueva tendencia negacionista que se centra en propagar discursos retardistas, que cuestionan el costo de las soluciones, argumentando que las energías renovables son demasiado caras o poco fiables, y que actuar en esa dirección destruirá la economía.

“Los reportes estatales presentan sistemáticamente a la acción climática como una amenaza para el empleo y el crecimiento económico, haciendo que las soluciones sean impopulares. Este es un poderoso marco emocional que anula los hechos. Creo que una estrategia es replantear el problema, pasando de la catástrofe global a las soluciones locales. Si el gobierno presenta el problema como global, abstracto y costoso, podemos hacerlo local, inmediato y beneficioso. Tenemos que dejar de debatir la existencia del cambio climático e informar sobre el costo de la inacción, mostrando que la transición verde puede impulsar el empleo local y proporcionar una mayor independencia energética”, indicó Bär, periodista de El Destape y miembro de la Red Argentina de Periodismo Científico (RADPC).

Nora Bär, periodista científica argentina, señaló que en la región hay una nueva tendencia negacionista que se centra en propagar discursos retardistas sobre las posibles soluciones ante el cambio climático. Foto: Tumisang Ratsipi (South African Department of Science, Technology and Innovation – DSTI)

Además, la periodista advirtió que hay que tener cuidado con reproducir y amplificar los discursos negacionistas: como comunicadores, hay que exponer la desinformación, pero no caer en la trampa de engancharse en todos los debates o de tener que plantear las dos campanas poniendo el consenso científico y el discurso de falsos expertos al mismo nivel, ya que la gente recuerda los mitos y las fake news como si fueran confiables. “También debemos tener claro cuál es la raíz del problema. No se trata del planeta como algo simbólico. Se trata de poder e inequidad. ¿Quién come? ¿Quién no? ¿Quién se verá obligado a migrar? ¿Quién asumirá los costos de la energía? ¿Quién se quedará atrás?”, puntualizó Bär, como aspectos a tener en cuenta a la hora de realizar una cobertura.

A continuación, Matilde Rusticucci, meteoróloga argentina, investigadora del CONICET y docente de la UBA, enfatizó que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) viene advirtiendo desde 2007 que el calentamiento global es inequívoco y que, con las políticas actuales de mitigación del cambio climático, las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) seguirán aumentando durante las próximas décadas. Además, el IPCC remarcó que las actividades humanas -a través de la emisión de esos gases- son las responsables del calentamiento del planeta. “Entonces, ¿por qué la información científica a menudo falla en traducirse hacia políticas efectivas? Porque hay una brecha de comunicación entre nosotros, los científicos, y los responsables políticos”, apuntó Rusticucci.

Matilde Rusticucci mencionó que el IPCC viene advirtiendo desde 2007 que, con las políticas actuales, las emisiones globales de GEI seguirán aumentando durante las próximas décadas. Foto: Tumisang Ratsipi (South African Department of Science, Technology and Innovation)

La investigadora mencionó algunas cuestiones que refuerzan esa brecha: intereses económicos, miedo al cambio, estrategias de desinformación por parte de los negacionistas, falta de formación técnica de los políticos y una visión a corto plazo. “Para superar estas barreras, necesitamos involucrar a dos sectores principales. Por un lado, al sector educativo, porque incorporar el cambio climático en las currículas escolares y fomentar habilidades críticas para la difusión de información será de gran ayuda. Y por otro, a los medios de comunicación, que tienen las herramientas para desmitificar la desinformación y abordar el cambio climático como una prioridad. Por lo tanto, necesitamos trabajar juntos y con un enfoque multidisciplinario”, afirmó.

A continuación, fue el turno de Carmina de la Luz, periodista científica y ambiental de México, quien trabaja como verificadora de datos en Pictoline e integra la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia (REDMPC). En su exposición, contó algunos resultados de una investigación impulsada por la organización Climate Tracker, donde junto a otros colegas analizaron la presencia de discursos negacionistas sobre la transición energética en medios de la región. El informe “Gaslighting: desinformación sobre transición energética en América Latina y el Caribe” reportó que, de 1.487 notas periodísticas analizadas, el 19,6% contenía al menos una frase desinformante; y que la mayoría de esas frases (96%) no niegan el cambio climático, sino que intentan postergar o relativizar la urgencia de la transición energética a través de narrativas retardistas.

Carmina de la Luz, periodista científica mexicana, participó de una investigación que reportó que, de 1.487 notas periodísticas analizadas -provenientes de diversos medios de América Latina-, el 19,6% contenía al menos una frase desinformante. Foto: Tumisang Ratsipi (South African Department of Science, Technology and Innovation)

De la Luz explicó que, en México, la desinformación sobre transición energética es el resultado de un ecosistema que funciona así: la industria de combustibles fósiles fabrica narrativas; los falsos expertos las amplifican; el gobierno proporciona el entorno para legitimarla; y los medios de comunicación actúan como canal de propagación, a menudo sin verificar la información. “Como periodistas científicos, creo que debemos ser conscientes de lo que está pasando en nuestros países. No digo que lo mismo que encontramos en México sea lo que esté pasando en sus países, sino que debemos averiguar qué está pasando en cada uno de ellos y combatir este problema con fuentes diversas, evidencia sólida y buen periodismo”, instó.

El último disertante del panel -en este caso, de forma virtual- fue el científico brasileño Paulo Artaxo, profesor de la Universidad de São Paulo, integrante del IPCC y miembro de la Academia Brasileña de Ciencias (ABC). “El cambio climático ya no es solo un problema científico, sino un problema de comunicación. Necesitamos advertir a los ocho mil millones de personas en el mundo sobre los riesgos que una sola industria, la de los combustibles fósiles, está generando en el clima del planeta. Esto tendrá consecuencias muy graves para todos, pero especialmente para las personas más vulnerables de África, Sudamérica y el Sudeste Asiático, que se verán muy afectadas por el cambio climático y no tendrán la capacidad de adaptarse”, advirtió Artaxo.

Pese a que la evidencia científica es contundente, algunos líderes mundiales niegan el cambio climático, atacan a la ciencia y al periodismo científico. Por eso, el panel propuesto por TSS tuvo el auditorio más grande durante la Conferencia Mundial de Periodismo Científico. Foto: Tumisang Ratsipi (South African Department of Science, Technology and Innovation).

El científico explicó que estamos experimentando un aumento de temperatura promedio de 2,8°C, lo que significa que en zonas continentales de África y Sudamérica, esto se traducirá en un aumento de temperatura de entre 3,5 y 4°C, con cambios muy significativos en el patrón general de precipitaciones. Además, recordó la fuerte campaña de desinformación que hubo en Brasil durante el gobierno de Jair Bolsonaro -algo similar a lo que pasa en Argentina con el gobierno de Milei- y sugirió dejar de utilizar el término “negacionismo”, porque considera que oculta los intereses económicos que hay detrás de las campañas de fake news y que es sobre esos intereses que hay que poner el foco.

“Debemos informar a la población lo que ocurrirá si el planeta se calienta 2,8°C en promedio, con enormes cambios en los patrones de precipitaciones que dificultarán la producción de alimentos para diez mil millones de personas en 2050. Sufriremos mucho más por los eventos climáticos extremos, como las grandes sequías, que pueden poner en peligro la vida de entre dos y tres mil millones de personas. Este es el mensaje que debe llegar a todos los ciudadanos de nuestro planeta. Cada persona en el mundo debe conocer el impacto que ellos, sus hijas, sus nietas, sufrirán como consecuencia de los intereses económicos de la industria de los combustibles fósiles”, finalizó el científico.

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